lunes, 15 de octubre de 2007

A RAMÓN GAYA (en el segundo aniversario de su muerte)



Siguen aún pinceles y colores
donde tú los dejaste, taciturnos
en sus tarros de arcilla, en una mesa
cubriéndose de polvo poco a poco.
También el caballete, tan vacío,
es andamio sin casa, solo forma.
Que nadie, sin embargo, desbarate
ese oscuro rincón. A su manera,
mientras sigan reunidas tales cosas,
parecerá que el mundo va a ordenarse
deteniendo su curso como entonces,
y la luna a girar sobre sí misma.

Andrés Trapiello

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué lástima que esta poesía no tenga rima!