viernes 17 de febrero de 2012

ENTRE BRUJA Y SANTA


Anverso y reverso de la tarjeta postal escrita por Ramón Gaya a Salvador Moreno y enviada desde Roma, el día 23 de julio de 1956.


 Roma  23  julio  1956
No sé si te mandé ya esta foto desde París -está el cuadro, ahora, en el Louvre- pero nunca es tarde si la Marquesa es buena como esta. La foto, claro, no es ni sombra, pero con la técnica que adquiere uno viendo realidades y reproducciones, puedes hacer tus descuentos y, sobre todo, tus aumentos. Además, yo, el abajo firmante, certifica que se trata de un retrato excepcional. Tienes que eliminar toda la dureza pictórica, un tanto primitivesca, con que aparece en la foto, pues eso es culpa de los magníficos “Zeiss”, que, claro, para que puedan ser buenos, para demostrarlo, están siempre dispuestos a sacrificarlo todo, hasta lo que retratan. El cuadro es de una sencillez milagrosa. Imagina un fondo gris, un gris Goya, es decir, frío, perla; una falda negra absolutamente; un pelo negro; una mantilla (sin dibujos) blanca; unos guantes blancos, y un lazo en la cabeza rosa frío también; una cara implacable, españolísima, entre bruja y santa, y tendrás una aproximación. Como pintura es magistral, pero claro, sobrepasa lo pictórico. Es, como puedes ver, donación del Beistegui .
       La Peque y Gloria se van mañana; estuvieron, dentro de lo posible, discretas y cariñosas.
                Ramón

jueves 9 de febrero de 2012

ESCRITURA E IMAGEN



Acaba de aparecer el volumen nº 7 de la revista Escritura e imagen correspondiente al año 2011 y que está dedicado íntegramente al homenaje que la Universidad Complutense, a través de la Facultad de Filosofía, dedicó a la figura de Ramón Gaya con motivo del centenario de su nacimiento. Junto a las conferencias que se dieron los días 23 y 24 de noviembre de 2010 con motivo de un encuentro internacional sobre Ramón Gaya, aparecen también algunas otras colaboraciones de amigos y conocedores de la obra de Gaya.

Edición digital.-

viernes 3 de febrero de 2012

EL ARTISTA COMPLETO

Carlos Marzal. Foto: Internet.


Siempre que pienso en Gaya me viene a la cabeza una de sus prosas acerca del Museo del Prado. En ella se refiere al Museo como la “roca del Prado”. Se trata, en sus palabras, de un centro universal de irradiación artística, de un inamovible núcleo magnético de la cultura, en el que debemos pensar durante las noches oscuras del alma, para recordar nuestros orígenes, para decirnos que existen patrias por encima de las patrias, para no olvidar que poseemos una casa a la que volver. Con algo de ese temperamento rocoso está hecha la obra de Gaya, con algo de esa energía imantadora que solo poseen ciertos artistas completos que no hicieron distinción entre el hecho de respirar y el acto de la creación.

CARLOS MARZAL. DE: EL ARTISTA COMPLETO. La prosa , los poemas, los cuadros de Ramón Gaya representan la reflexión y la conciencia creativa.

domingo 29 de enero de 2012

AL SILENCIO

Ramón Gaya con Salvador Moreno en el Museo Ramón Gaya de Murcia. Abril de 1994. Foto: JB


Lo hemos encontrado en la red. "Al silencio", poema de Ramón Gaya, con música de Salvador Moreno.

domingo 22 de enero de 2012

EL ESPACIO VACÍO

Estudio de Ramón Gaya en Valencia. 7 de febrero de 2004. Foto: JB

E.A. ¿Cuántas horas dedicaba usted en México a pintar? ¿Cómo era su vida, cómo se organizaba?

R.G. Pues muy desordenadamente y sigo igual. Porque yo necesito mucho espacio para poder pintar verdaderamente. Es decir, no soy de esos pintores que se levantan por la mañana, se ponen una blusita y empiezan a pintar así, muy aplicaditos. Yo eso no lo puedo hacer. El cuadro, para mí, es una cosa que se produce y, si por ejemplo, tengo cosas que hacer, tengo que ver a alguien o esta entrevista, por ejemplo... No le quiero dar remordimientos pero, el solo hecho de saber que pasado mañana tengo que ver a una persona, dedicarle la mañana, pues me inutiliza esos dos días. Me inutiliza por completo; puedo leer, puedo oír música, es decir, puedo recibir pero no puedo dar. Quedo inutilizado porque necesito mucho espacio vacío, mucho vacío en torno para que yo pueda estar con todas mis fuerzas. Porque hoy ya no busco, ya no tengo luchas de tipo técnico; la técnica que yo podía necesitar más o menos ya está en mis manos, ya no tengo que hacer búsquedas de ese género. Necesito todo realmente, para dar en el clavo, para utilizar lo mejor de mí mismo. 

De una entrevista concedida por Ramón Gaya a Elena Aub. Valencia, 1981.

viernes 20 de enero de 2012

CIERRE INJUSTO

Acabamos de enterarnos del cierre de Megaupload -página de intercambio de archivos- por la justicia norteamericana. Desde luego no sabemos muy bien las razones legales últimas de este cierre, pero en esa página nosotros teníamos contratados -y pagados- dos años de servicio de alojamiento, y allí habíamos "subido" legalmente varios videos que podían verse en este blog. ¿Y ahora, dónde están nuestros derechos de autor? ¿por qué se denuncia el medio como tal y no a quien haya puesto ilegalmente una obra concreta?
Y por mucho que se empeñen, creemos que no se le pueden poner puertas al campo. Si por un lado los autores pierden ingresos directos por la venta de sus obras, por otro, estando en la red, adquieren más notoriedad de la que nunca podrían haber soñado, con todo lo que eso conlleva.

Juan Ballester

martes 17 de enero de 2012

NOTAS SOBRE RAMÓN GAYA

Patrick Mauriès. Foto: Internet.


NOTAS ALEATORIAS SOBRE RAMÓN GAYA

Es curioso comprobar, al leer el texto de las obras y la vida de Gaya, con qué constancia dedicó su tiempo a buscar otra sensación, otra percepción de la realidad -la que nos remite a una cultura “extranjera”, francesa, mexicana o en este caso italiana-, a intimar con esa alteridad invencible, ligeramente irritante en el sentido físico de la palabra, continuamente erotizada; un contacto o más bien fricción que, obviamente, no define tanto algo “exterior” como a uno mismo (véase por ejemplo hasta qué punto, en Diario de un pintor,  Gaya se formula una belleza española a modo de eco o resonancia de la belleza italiana).  Tengo la impresión de que esa constante necesidad de recurrir al contacto con una lengua, con una cultura, con una sociedad extranjera -por ejemplo italiana, es decir, romana, veneciana o acaso florentina- no es sino otra manera de acercarse, delimitándola, a una realidad cuya naturaleza innata es huir, escapar, como se escapa el agua entre las piedras desajustadas de Venecia.

Patrick Mauriès
(Para el catálogo de LA PEDRERA, Barcelona, 2006)

Texto completo.-