viernes, 13 de diciembre de 2013

LA CASA DE DIOS

Ramón Gaya. 30 de marzo de 1979. Foto: JB


LA CASA DE DIOS

Es su casa, decimos,
y buscamos adentro;
hoy los ojos tropiezan
con relieves y huecos.

Un azul se adelanta
se dispone a ser cielo,
pero sólo es un pliegue
de tal manto, tal gesto.

Y se escucha una escoba
que nos hace más ciertos,
su trajín es la calma,
su basura es silencio.

Al entrar nos parece
un harén, un encierro,
pero acaso lo libre
es aún más estrecho.
Una larga pereza,
casi limpia de cuerpo,
nos convence, nos dice:
eres más al ser menos, 

Es su casa sin nadie,
y pisamos el suelo,
las rodillas lo buscan,
pero el amo está lejos.

Es su casa, decimos,
sus columnas, su techo,
sus paredes, su ausencia;
y nos pide que estemos.

Él se esconde, nos huye
porque teme creernos
vanamente, deprisa;
y nos quiere más tercos.

Ramón Gaya