viernes, 7 de febrero de 2014

DOS VOCES INCLASIFICABLES

Tomás Segovia con Ramón Gaya, durante la inauguración del Museo Ramón Gaya en Murcia. 10-10-1990. Foto: JB


DOS VOCES INCLASIFICABLES
TALLER DE LECTURA SOBRE RAMÓN GAYA Y TOMÁS SEGOVIA

En sus cuadernos de notas, el poeta Tomás Segovia (1927-2011) se refiere al pintor y poeta Ramón Gaya (1910-2005) como “siempre ejemplar”. Nacidos ambos en España (Segovia en Valencia, Gaya en Murcia), compartieron una amistad de más de medio siglo. En 1949 Gaya presenta al joven Segovia en su primera lectura de poemas, en el Ateneo Español de México. Ramón Gaya fue también el “puente” entre Tomás Segovia y María Zambrano, a partir del encuentro de los tres que tuvo lugar en abril de 1956 en Roma.

En 2006 Segovia escribe: “Ramón Gaya nunca dio lecciones a nadie, pero nos dio una lección a todos. Una lección sin rastro de apostolado. Renunciar moralmente a la genialidad. Hay una grandeza en renunciar a ser un genio. En rigor, nunca se puede distinguir con certeza entre ser un genio y fingir ser un genio. Así ha sido siempre, pero nunca como en nuestra época. Hay una santidad que es todo lo contrario de la beatería, de la devoción, de la contrición. (Con la devoción me refiero a la actitud devota, porque seguramente hay otra clase de devociones.) El respeto sin reservas a la santidad de la vida es en sí mismo una santidad. Una santidad excluida de todo confesionario, de toda doctrina, incompatible con cualquier tendencia clerical, incluso nimia. Verse excluido del festín y no tener rencor es una forma de santidad. Ramón Gaya tenía a veces ira contra los privilegiados del festín, pero no rencor, que no es lo mismo. Esa ira puede ser ira santa precisamente cuando está limpia de envidia y de espíritu de venganza; cuando es ira del alma y no del corazón”.

Este curso intenta revisar los puntos en común en las obras de dos maestros que nunca dieron lecciones a nadie, pero que nos dieron una lección a todos.


Del 7 de febrero al 14 de marzo de 2014
Sede: Casa de las Humanidades, Presidente Carranza 162
(casi esquina con Tres Cruces) Coyoacán, México D.F.