viernes, 14 de agosto de 2015

EL SILENCIO

El acuarelista del Sena, 1957.

El creador no aspira a la palabra, es decir, al arte, a la obra, sino al silencio; claro que a un silencio vivo, a un silencio de vida, no de muerte, ni siquiera mudo, sino comunicante, a semejanza, quizá, del mismo silencio de Dios. Que deba ser silencioso y no pueda, en cambio, ser mudo, es la mayor dificultad técnica del arte. El arte ha de ser vencido -llevado al silencio, reducido al silencio-, pero ser vencido no quiere decir ser negado, ya que lo negado es estéril y lo vencido no.
R.G. El Silencio. El sentimiento de la pintura. México, 1951.