viernes, 1 de julio de 2016

EL HOMENAJE DE RAMÓN GAYA

Homenaje a Vincent, 1987.

El profesor Francisco J. Flores Arroyuelo, que está presente en la entrevista que Ángel Montiel realiza a Ramón Gaya en el año 1980 para El Rotativo Cultural,  sugiere su impresión de que en los “homenajes” de Gaya hay, sí, una conversación, pero también un enfrentamiento, un desafío, una lucha...

También el hispanista Nigel Dennis en otra entrevista pregunta a Ramón… "¿Cuando y como surge el tema del homenaje en tu obra?" A lo que el pintor le responde: "Bueno creo que surge bastante pronto, quizá en el veintiséis, cuando yo tenía quince años, en una acuarela. Hoy la veo como un homenaje, como un primer homenaje a Cézanne [...]  Así que empecé a rodearme de libros y de reproducciones de los pintores que a mí me interesaban más, y hasta de algunos que no me interesaban también. Muchas veces tenía sobre una mesa o sobre una cómoda lo que Concha Albornoz llamaba “tus altarcitos”: una de esas reproducciones puesta en pie contra la pared, unas veces en negro, otras en color, y alrededor  de esa reproducción  había una copa, a veces con flores, unos libros, un paño – de terciopelo, por ejemplo que me evocaba la pintura de Tiziano". Ramón Gaya cuenta a Dennis que durante su estancia en México sintió que tenía hacer unos homenajes a esas grandes figuras de su preferencia

Sobre ello, Alfonso E. Pérez Sánchez, el historiador de arte que fue durante años Director del Museo Nacional del Prado, decía:  “Es el pintor más humilde que he conocido, se sale del cuadro y se lo cede al homenajeado”.

El homenaje se halla presente en la mayoría de sus obras de creación.