viernes, 10 de febrero de 2017

JUAN MANUEL BONET Y RAMÓN GAYA

Juan Manuel Bonet y Ramón Gaya en el estudio de la calle del Grabador Esteve, 1996.
Fotografía Isabel Verdejo


Entre quienes contribuyeron al inconcluso rescate de la figura de Ramón Gaya, recordando con insistencia, durante mucho tiempo, el puesto central de su obra en la historia de la pintura del siglo XX, Juan Manuel Bonet ocupa un puesto muy especial, por el tesón de su trabajo, muy prolongado en el tiempo, la calidad muy incisiva de sus puntos de vista, y la importancia sin duda excepcional de sus iniciativas museísticas personales. Decía Juan Pedro Quiñonero en su blog sobre el trabajo de Bonet y el reconocimiento de Ramón Gaya. 

El escritor y crítico de arte y literatura, Juan Manuel Bonet tomaba hace dos días posesión como director del Instituto Cervantes. Bonet ha sido comisario de numerosas exposiciones. Director del Instituto Cervantes de París desde 2012, ha sido director del IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid). Presidente de la Fundación Archivo Rafael Cansinos Assens y del Comité Internacional de la Fundación Vicente Huidobro. 

Hoy le felicitamos por su gran trayectoria y por su siempre fiel compromiso con la cultura, por su fe en la figura de Ramón Gaya. En uno de sus textos sobre el pintor diría de él: 

Lo hizo siempre con entrega, con hondura, con fe, las mismas que puso en su no menos extraordinaria obra escrita –ya extraordinaria en su arranque, circa 1927-, y en su epistolario. Amó la pintura, la música, la poesía, Murcia, Italia. Dijo alto y claro sus convicciones, contrarias a mucho de aquello con lo que, por época, hubo de convivir. [...] Más allá de cualquier polémica de vía estrecha, tengo clarísimo que si Ramón Gaya, repito, hubiera sido italiano... formaría parte, sin dejar de ser polémico, sin dejar de ser discutido, que eso no es lo fundamental, de la tradición moderna, del canon de su país, como ineludiblemente formará parte de los nuestros, el día en que dejemos de entender la modernidad como una única autopista y asumamos de una vez por todas que hay muchos caminos.
J.M.B. "Ramón Gaya, Una travesía del siglo", 2006.