viernes, 3 de agosto de 2012

UN RETRATO PARA MÍ

 Ramón Gaya. Retrato de Juan Gil Albert. 1937. (Detalle)

 He tenido que pintar -y tengo algunos todavía “pendientes”- algunos retratos (no tan malos como los hacía entonces), pero en venganza he pintado para mí -como tu dices- muchas cosas. Claro que en la venta grande se han ido también  todas esas cosas y me temo que no podrás ver nada de todo eso. He vendido -a un millonario- un lote de cien cosas, entre óleos, acuarelas y pasteles, y por otro lado he vendido un lote de treinta pasteles. Tuve que enmarcar todo,  no te digo más; he pagado, no en la Gavies, sino en un sitio muy barato, más de seis mil pesos de marcos solamente. Me da mucha envidia todo lo que me dices que no has visto (y claro, también lo que has visto). Aquí no existe ese problema, desde luego, y se vive en un limbo que a ti te atrae, pero que a mí me resulta repugnante, inadmisible. No me explico por qué no trabajas nada; es lo único que se lleva uno de aquí: lo que se ha trabajado. Yo he pintado mucho, en el sentido de volver (en serio) al cuadro de tema; todas las preocupaciones de la pintura moderna me parecen -en el mejor de los casos- muy míseras, muy tristes. Y quiero salir de ese estado.

Ramón Gaya. De una carta a Soledad Martínez, fechada en México, el día 7 de diciembre de 1955.
 
Ramón Gaya. Retrato de Juan Gil Albert. 1937