viernes, 29 de noviembre de 2013

EL ARTE COMO MEDIO

Ramón Gaya. Detalle de "La Plaza de San Juan". 1975.


R.G. Mi manera de ver el arte difiere mucho de la de los demás. No es que quiera hacerme el original, pero a mí el arte, en definitiva, si no es más que arte, me interesa poco. El arte me parece un medio, algo de donde tomar unas armas, unas herramientas, pero nada más. A mí lo que me interesa es la creación. No el arte, en eso soy muy insistente. Y así como a Valéry o a Mallarmé lo que les interesa es el poema, a mí no. Para mí el poema es lo que no tenemos más remedio que hacer -el poema o el cuadro-, porque de lo contrario no habría nada; pero eso no es más que un lugar en el que, detrás, por encima o como transparencia debe estar eso otro que es lo que uno busca. Eso otro que uno busca creo que es una criatura real, no un reflejo, no una imagen de la realidad, sino una criatura real, pero hecha en colaboración con la realidad. Por eso yo hablo siempre de carnalidad, porque ha de tener esa carne que tiene la realidad. Yo veo que la obra de arte pura no tiene carne. Creo que hasta puede tener espíritu, pero no tiene carne. Es como un artefacto que puede ser incluso a imagen de otra cosa: de una cosa que se quiere decir o expresar, o una imagen de la propia realidad, más directa, pero lo sigo viendo como artefacto. Pienso que el creador verdadero, el más alto, el más profundo, aspira a hacer desaparecer eso. De ahí que mi entusiasmo por Las Meninas no sea sólo el entusiasmo de un pintor que ve un cuadro muy bien pintado, no, es que para mí es un milagro que él haya dado con eso, haya acertado. Creo que es la obra más alta que se ha hecho, la que ha ido más lejos. Es una obra que a mí me parece que niega el cuadro, que niega incluso la pintura. Ya lo he dicho, lo he escrito: en último término a Velázquez tampoco le interesa la pintura. Lo que pasa es que eso que tiene que dar, que expresar, tiene que darse a través de la pintura, a través de la poesía pero la pintura tiene que quedar atrás. Esto es inevitable. Algunos espiritualistas o, más bien, espiritistas, como por ejemplo Mondrian o el mismo Paul Klee, han querido hacerlo de otra forma, eludiendo la pintura, y resulta que eso no se puede eludir, eso hay que asumirlo, eso hay que tragárselo. No se puede evitar, no se puede dar un rodeo para ir a buscar eso que hay detrás. Para mí el creador verdadero es aquel que deja el cuadro inservible y llega al fondo de la cuestión, deja la realidad inservible y el cuadro también, que es lo que hace Velázquez con Las Meninas: ¡Eso no es un cuadro! Un cuadro es lo que pinta Poussin, por ejemplo; unas figuras con unos relieves, con una luz, con un paisaje de fondo, eso es un cuadro, es decir, un poco lo que es un tapiz. Pero Las Meninas no es eso. Las Meninas es la prueba, la huella que nos deja Velázquez para que nosotros sepamos que él ante la realidad ha visto eso. No la realidad misma, sino lo que había detrás de la realidad; ese misterio, ese misterio que es también la realidad, bueno, pues eso es lo que ha visto Velázquez.


Ramón Gaya. Detalle de "La Plaza de San Juan". 1975.

Él pinta ese cuadro maravillosamente, porque si no estuviese muy bien pintado, eso no podría darse. No podría hacer desaparecer el cuadro si el cuadro no estuviese muy bien pintado. Porque cuando el cuadro está pintado sabiamente nada más y sólo en nombre de la pintura, sólo quedará la pintura, la cáscara de la pintura, que es precisamente lo que él ha hecho desaparecer. Pero ¿a base de qué? A base de pintar mejor que nadie... claro. No haciendo esos cuadriculados que hace Mondrian... eso es esquivar el bulto. No, eso ni hablar. El arte tiene que ser sobrepasado, el arte tiene que ser sufrido, sobrepasado, hay que ir más allá. Sólo entonces se puede hablar de creación. Si no, no. Si no, no son nada más que objetos de vitrina, que es lo que vienen a ser los cuadros de Braque. Un cuadro de Picasso no es nunca un objeto de vitrina. Si se descuidan los que los tienen colgados, se van por sus pies, se van como pequeños monstruos.


Ramón Gaya. "La Plaza de San Juan". 1975.


* De una entrevista a Ramón Gaya publicada en "Letras" (Valencia) 1981.