viernes, 12 de febrero de 2016

EN TORNO A LA SOLEDAD

R.G. en Roma, leyendo en el estudio del Vicolo del Giglio.

Claro que el artista, el creador, la necesita más que nadie, ya que en ella -y sólo en ella-, en su concavidad vacía, es donde el creador lo encuentra todo... Sí, todo aquello que vamos logrando ser -en la vida y en la obra de creación- se lo arrancamos, muy penosamente, a la soledad. La soledad no nos da nada (y no por avarienta, sino porque ella misma no dispone de nada ni es nadie); la soledad está ahí, sin más, quieta, fija, fidelísima, sordomuda, permitiéndonos ser nosotros.

  En torno a la soledad (Sin remedio)
R.G., Madrid, 31 de diciembre de 1992