viernes, 5 de febrero de 2016

ENTREVISTAS DEL GAYA: FRANCISCO J. FLORES ARROYUELO

F. A. en la biblioteca del Museo Ramón Gaya, 2016. 

Francisco J. Flores Arroyuelo es antropólogo y profesor de la Universidad de Murcia, conoció a Ramón Gaya en 1975, cuando exponía por primera vez en la Galería Chys y, desde entonces, ha realizado numerosos escritos sobre el pintor y su pintura. Flores Arroyuelo confiesa su admiración por Gaya, por su arte creador. Así lo ha demostrado cada vez que le hemos invitado al Museo a participar en charlas sobre el pintor murciano.  Hoy, 29 de enero de 2016, a través de numerosos recuerdos que divagan por largas conversaciones con Gaya, nos acerca, aún más, a la grandeza de su creación. 

M.R.G. ¿Cuándo conoces a Ramón Gaya? ¿En qué momento te das cuenta de que se trata de un pintor singular?

F.A. Ramón Gaya me fue presentado por José Antonio Molina Sánchez en la sala Chys donde colgaba su exposición. Recuerdo que hablamos de aquellos cuadros  que en Murcia vinieron a marcar un antes y un después, por lo menos para mí. Recuerdo que sentí qué era la pintura. Después, vino la amistad y las discusiones sobre arte. Y sobre todo, escucharle su poco aprecio al llamado arte contemporáneo.


M.R.G. ¿Qué hay de Ramón Gaya en ti?

F.A. Ramón me enseñó muchas cosas, y no sólo de pintura. Me enseñó, sobre todo, que la vida debe ser vivida desde la generosidad y el rigor: viendo venir los problemas de frente, lo que a veces puede resultar difícil, ya que siempre hay quien pone piedras en el camino. 

Ramón me enseñó que en lo tocante a la pintura siempre hay que contemplarla como lo que es, pintura, y después, lo que va con ella, pero después… Lo recuerdo en paseos por el Malecón diciendo con precisión, de Velázquez, de Tiziano… Y en aquellas mañanas con Manolo Avellaneda, con Pedro Serna y con él, cuando íbamos al huerto que hay en Archena al otro lado del balnerario…

M.R.G. ¿Cuánto queda aún por enseñarnos la obra pictórica y literaria de Ramón Gaya?

F.A. Cuando leemos una página de Ramón Gaya,  se puede estar de acuerdo o no con lo que dice: pero la verdad es que con él estábamos entregándonos a la literatura, a la pintura, etc. Ver la pintura en aquel momento misterioso en que se estaba haciendo era algo que no he olvidado. Pues era saber de ella en su esencia, en su verdad… Pintar era hacerlo en un rito generoso.  Al arte de la pintura, como el de la literatura, se va para tomarla y darse a ella. La literatura y la pintura, no se debe olvidar, y Ramón es un ejemplo, es una ofrenda a la belleza y a algo más, a mucho más…, pero sobre todo es darse.

Para Ramón, la pintura, más que una búsqueda, era un encuentro, un encuentro feliz y, como tal, conlleva el silencio y el sacrificio.

  
 Murcia, 29 de enero de 2016.
Francisco J. Flores Arroyuelo en el Museo Ramón Gaya.