sábado, 21 de mayo de 2011

LA ESQUEMATIZACIÓN Y LA ESENCIALIDAD

La montaña Santa Victoria. Paul Cézanne.


Lo que se le ocurre a Cézanne ante la maravillosa presencia de una montaña es buscar afanosamente su reducción a esquemática imagen representativa y, es entonces cuando inventa todos esos retalitos rosados y azules que han de ir organizándole, no la montaña -en realidad, al contrario de lo que se suele creer y creía él mismo, estamos aquí muy lejos de la naturaleza-, sino que esos retalitos van organizándole el cuadro, el cuadro puro, la plasticidad pura de un cuadro sin encarnación, o sea, van formando una especie de tapiz plano, aplastado, en donde ha sido entretejida una geométrica interpretación un poco caricatural de la realidad; lo que se produce, en cambio, sobre la seda o el papel de la vieja pintura china o japonesa, no es, como podría pensarse precipitadamente, un monograma... poético, estilizadísimo del perfil montañoso, sino la esencia misma de todo el paisaje: piedra, niebla, hierba, musicalidad de la hora, luna, lluvia, silencio, aroma, roca, tamaño y... distancia, han sido reunidos aquí por esa sola pincelada, que los críticos toman alegremente por un signo, siendo como es, carnalidad pictórica completa.


Paisaje de Sesshu


Como resultado de sus desvelos, Cézanne logra, a lo sumo, un pequeño esquema de todo, y Sesshu, en cambio, una generosa esencialidad, porque el primero tiene, frente a la naturaleza y la pintura, una fea actitud de apasionada avaricia, mientras que el segundo se comporta con... desprendimiento, lo que hace que naturaleza y pintura se le entreguen abiertamente, voluntariamente, amistosamente hasta lo último.
(Se piensa que en una pintura de Sesshu todo ha sido reducido, esquematizado, simplificado, pero no es así; en un paisaje de Sesshu, por el contrario, todo ha sido apretado, concentrado: no ha sido eliminado nada, suprimido nada.)

Ramón Gaya. De: "Anotaciones para un posible homenaje a Cézanne" 1978. OC. Edt. PreTextos. 2010.