viernes, 26 de octubre de 2012

EL SAN GIORGIO DE DONATELLO

San Giorgio, de Donatello

     En el Bargello, el Brutus de Michelangelo, y ese pequeño David, muy superior al otro, más famoso, de la Academia. Después, otro creador grande, aunque de otra especie: Donatello. ¡El Giovannino, tan afilado! Y, claro está, el San Giorgio, tan... entero, tan completo, con una fuerza y una vivacidad tan controladas, tan domadas, como si, además de ser él, este buen mozo fuese también su propio...caballo.

     Donatello y Miguel Ángel -como Masaccio- escapan al Renacimiento, del Renacimiento; y no porque sean contrarios a él, a esa...idea colectiva y luminosa que viene a ser él, sino porque toda obra de creación verdadera no tiene sitio ni tiempo suyos determinados. Las obras de los creadores mayores, supremos, no suceden jamás dentro del cauce de la historia ni de la cultura. Esos grandiosos y prestigiosos cauces colectivos, públicos, muy visibles -como es el caso del Renacimiento-, han sido siempre trazados, me atreveré a decir (hablando mal y pronto), por estupendas gentes... segundonas, o mejor, por estupendas gentes... menores. Masaccio, Donatello, Miguel Ángel, no son “genitori” ni “figli” del susodicho Renacimiento: no están, en absoluto, emparentados con él, ni siquiera han tomado parte en él; ellos han trabajado solos, separados, aislados, y por su propia cuenta y razón, por su propia y enigmática razón fatal de creadores intemporales, sin fecha ni sitio.


Ramón Gaya. De "Diario de un pintor". (Firence, 29 de julio de 1952) OC. Edt. PreTextos.


 Ramón Gaya. "Homenaje al San Giorgio de Donatello. 1989.