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viernes, 15 de noviembre de 2013

LAS POSTALES SON TEXTUALES

Postal de Ramón Gaya. Burano.

La desilusión de las gentes descansa en lo mismo que mi entusiasmo: comprobar que las postales son textuales y mentira. Proust, cuando llega por fin a Venecia sufre un desencanto, como Sole y como tantos otros. Son personas que no resisten la belleza de la realidad; son, en el fondo, terriblemente mezquinos porque no quieren renunciar  a ellos, ya que la Venecia para Proust  no era, claro, tal Venecia, sino un Proust que, al llegar a Venecia, naturalmente, deja de valer.

Venezia, 3 de marzo de 1953

Ramón Gaya. De "Anotaciones de diario inéditas". Obra completa. Edt. Pre-Textos 2010.

viernes, 21 de junio de 2013

A PARÍS

Postal enviada por Luis Garay y Pedro Flores a Juan Guerrero cuando llegaron a Perpignan de camino a París en 1928. En el anverso, junto a un texto de Japp, figura también la firma de Ramón Gaya. 3-IV-1928

D. Juan Guerrero
Merced 22
MURCIA
España

Perpignan 2y 1/4  meridº de Paris

Querido Guerrero: ¡Ya hemos pasado la FRONTERA!  En la aduana hemos puesto todos los bultos en el mostrador y al declarar que eran cuadros el agente ha dicho unas palabras que no hemos podido entender pero traducidas por Japp son: que los cuadros le gustan mucho al agente y que él cree que se va a vender todo. Y esto ha sido sin desliarlos. Conque si los llega a ver...
El visador ha dicho. Adios señores peintres.
Abrazos Garay  Flores

Anverso:
Ya al comprar la postal me asustó el precio barato, y ver que vamos a pasar más tiempo en París del que creímos.


Darsie Japp

Ramón Gaya

viernes, 22 de marzo de 2013

UN TENNIERS PARA LOS PRE-TEXTOS

Seguramente por el motivo de los libros, pero indudablemente por otras cuestiones no tan obvias, Ramón Gaya e Isabel Verdejo se acordaban de sus amigos de la Editorial Pre-Textos. Era un dos de julio de 1983.

viernes, 28 de diciembre de 2012

POSTAL A SALVADOR



[Tarjeta postal. Tivoli. Tempio della Sibilla]


Roma 5  marzo  1957

      Salvatore. Ahí te mando una postal con el templo desde donde parece que la Sibila anunció la llegada del Cristo; es, además, un lugar precioso. Siento que todo este tiempo no tuvieras noticias mías; estoy trabajando, sí, y sobre todo, lleno de preocupaciones. Paco [del Río] (con familia) se presenta el 25 de este mismo mes, en París; lo que interrumpe (¡de nuevo!) el ritmo de trabajo, pero ¿qué se puede hacer? Nada. Siento que tengas un cambio de casa más sobre las espaldas de tu vida, pero… como dijo aquella castañera: “que sea para bien”. No me puedo imaginar esa compañía  que has encontrado para compartir habitación, sabiéndote difícil (o simplemente sensible) para esta clase de compañerismos, pero en fin… cuando tú lo has decidido, teniendo la experiencia y las escamas que tenemos, tus razones tendrás, aunque también es cierto que (a pesar de tu experiencia) a veces, todavía, pecas de… ingenuo. Lo importante es que sigas trabajando.
Hasta otra, pronto
Ramón


Tarjeta postal enviada por Ramón Gaya a Salvador Moreno.

viernes, 23 de noviembre de 2012

POSTAL A SALVADOR MORENO




[Tarjeta postal: S. Stefano che disputa con i dottori. Carpaccio.]


París  3 diciembre  1956

Después de poner tu carta en el Correo, me doy cuenta de que no te puse la dirección, tantas veces reclamada, de María. Ahí va:

María Zambrano
Piazza del Popolo 3 III
Roma -Italia-

Ayer, en el Beaux Arts, nos encontramos con el dichoso ejipcíaco, que nos dio una lata (y susto, pues había un lugar libre en nuestra mesa) terrible, preguntando mil detalles sobre tu vida en Barcelona; yo estuve tan... “odioso” (como dijo Sole) que no se atrevió (a pesar de su frescura insensata) a sentarse con nosotros, y después de una resistencia sorda, se marchó.
En las librerías hay un libro, traducido, de J.R.J. Bueno, no un libro, unos poemas (de la primera época) traducidos deprisa y corriendo para que este Nobel no les pille al descubierto. En una crítica (sobre el animal de superficie, [Platero])  decía que el libro es la historia de un ¡campesino! y su burrito. En Francia, ya sabes que hasta la ignorancia es falsa; en todas partes la ignorancia es verdadera pero en Francia es docta.
R.

viernes, 2 de noviembre de 2012

REFLEXIONES DE UN DÍA EN PARÍS

París. Pont Royal  et Pavillon Flore del Museo del Louvre. Postal enviada por Ramón Gaya el 30 de marzo de 1956.


   
PARÍS, 28 de junio de 1952.

       Hoy encontré las primeras fallas. Había pasado unos días de admiración incondicional que, en el primer momento, me parecieron buenos; ahora me doy cuenta de que eran, no propiamente malos, pero sí estúpidos. Todo marchaba bien, todo estaba bien, es decir, todo era incompleto, y no me alimentaba.
     Encontrar, por fin, cosas defectuosas, malas, negativas, le daban a mi visión una especial armonía, un vivo equilibrio. Hasta que no se presenta la imperfección de las cosas no podemos encontrar la totalidad, su redondez. La imperfección es un paso más, una superioridad, una mayor y mejor altura que la perfección. 

     Mis primeros entusiasmos sucedían en una especie de limbo, es decir, no sucedían en parte alguna; eran, pues, una mentira.  Edificaré un entusiasmo más alto (y más fuerte) sobre las decepciones y los tropiezos.

     La decepción mayor ha sido, quizá, El Louvre. ¡Tenía tanta necesidad de un museo! Es destartalado, frío, mal colocado todo, sin luz.

*

     El espíritu es, no el que ve, sino el que sabe sin ver.


Ramón Gaya: De: "Anotaciones de diario inéditas". OC. Edt. PreTextos.

viernes, 12 de octubre de 2012

SAINT TROPEZ

Postal de Ramón Gaya a Teresa S. Saint-Tropez. 25 de agosto de 1952



St. Tropez  25  agosto  1952

Teresa y Antoñito: Estoy pasando unos días en este pueblo para descansar del trajín del viaje a Italia; he terminado rendido... casi, pero he visto maravillas.
El viaje desde Nápoles por toda la costa italiana y francesa -en el auto de Clarita [James]- ha sido precioso. ¡Qué pueblos, los italianos sobre todo! No puedo todavía organizar mis sensaciones -aunque tengo muchas notas-, pero ya irán saliendo. Roma me conquistó completamente y creo que será el lugar de vuelta; o quizá Florencia. Ahora, mañana o pasado, posiblemente, salgo para París. Y el 5 salgo -el 5 de septiembre- para Portugal. Llevo para las niñas(*) sedas italianas preciosas. Escribid a París -Hote du Lys, 23 rue Serpente- para que antes de salir para Portugal tenga noticias vuestras.
Un buen par de abrazos
Ramón


(*) Alicia Gaya y Anne Pauline Hall.

viernes, 14 de septiembre de 2012

FE DE VIDA


Postal enviada por Ramón Gaya. Paris. L’Avenue des Champs Elysees



París, martes 24  junio  1952
Teresa de la Serna.*
Liverpool 88  Dp. 3
México D.F.

Teresa y Antoñito: Hasta ayer no pude hacer un lugar en el tiempo para escribir -es un decir- algunas postales indispensables para dar, únicamente, fe de vida. En cuanto a impresiones ya vendrán después; no es que no las tenga todavía, sino que son de una riqueza tal que termina uno  por renunciar a expresarlas. Fui a Chartres y me quedé mudo. ¡Qué catedral, y sobre todo, qué ciudad! He visto una exposición Picasso espléndida. Y unas naturalezas muertas magníficas. ¡Qué Zurbarán! ¡Qué pinturas pompeyanas! ¡Qué Rembrandt! Todo eso en una exposición de bodegones. Después el Louvre. Ya hemos olvidado lo que es una ciudad. Hace, todavía, un poco de frío. El viaje bastante bueno -salvo una reparación de un motor en Terranova, con el retraso de dos horas y cierto susto-, pues yo me la pasé un tanto mona tomando las valerianetas con ¡champagne! Ya escribiré más largo y tendido. Saludos a Carmen Souto.

Abrazos 

Ramón

*.- Teresa de la Serna, ex-esposa del pintor Antonio Rodriguez Luna y gran amiga de RG y de todo su grupo, regentaba una casa de antigüedades en la que Ramón Gaya pintó en innumerables ocasiones. Los gouaches ESPEJO EN CASA DE ANTIGÚEDADES, de 1948, y  LAS TAZAS, también de 1948 (este último perteneciente a la colección del MNCARS) son obras allí realizadas.

viernes, 7 de septiembre de 2012

A PADILLA 34




Postal enviada por Ramón Gaya (en uno de sus viajes con el Museo de Misiones Pedagógicas) a Juan Ramón Jiménez, el 25 de abril de 1935.

viernes, 31 de agosto de 2012

DE COLOR MELOCOTÓN MACHUCADO

[Tarjeta postal: ROMA. Trinità dei Monti]



Roma  8 agosto  1952

        Querido Tomás: Te extrañará que te mande una postal en color, pero es la única foto que pude encontrar en donde aparece la ventana del dormitorio en que murió Keats -y vivió, claro-; es exactamente, la de la lápida blanca en la casa de la derecha. Estuve en ella -en todo el piso- esta mañana y es un rincón maravilloso; no te imaginas la plaza que veía desde sus ventanas (las del segundo piso) y la vida bulliciosa y retirada al mismo tiempo que se respira allí. Dentro de la casa no hay apenas nada: un autógrafo del “Himno al otoño”, retratos y dibujos, un cuadrito de Byron, bonito, (el retrato de Byron), el suelo (el mismo), unos armarios de libros (los libros otros; los armarios, los mismos), una terracita preciosa en la parte de atrás, dando sobre las escalinatas que bajan de la plaza en donde está la iglesia. El color, salvo el cielo, es bastante exacto, pues Roma tiene un color de melocotón machucado que es una preciosidad. No te imaginas lo que es Roma; es, quizá, la ciudad para vivir en ella años y años seguidos. Tiene una gran majestad, muy campesina. Ya te escribiré sobre cosas vistas. La Sixtina de M. Ángel es imponente. 

         Saludos a tu hermano. 

                                  Ramón

Postal enviada por Ramón Gaya a Tomás Segovia.


 John Keats por William Hilton


Al otoño

I
Estación de la bruma y la dulce abundancia,
gran amiga del sol que todo lo madura,
tú que con él planeas cómo dar carga y gozo
de frutos a la vid, bajo el pajizo alero;
cómo doblar los árboles musgosos de las chozas,
con peso de manzanas, y sazonar los frutos.
y henchir la calabaza y rellenar de un dulce
grano las avellanas: cómo abrir más y más
flores tardías para las abejas, y en tanto
crean ya que los cálidos días no acaban nunca,
pues les colmó el estío sus pegajosas celdas.

II
¿Quién, entre tu abundancia, no te ha visto a menudo?
A veces, el que busque fuera, podrá encontrarte
sentado en un granero, en el suelo, al descuido,
el pelo suavemente alzado por la brisa
algo viva; o dormido, en un surco que a medias
segaron, al aliento de las adormideras,
mientras tu hoz respeta trigo próximo y flores
enlazadas. Y a veces, como una espigadora,
enhiesta la cargada cabeza, un riachuelo
cruzas; o junto a alguna prensa de cidras, velas
pacientemente el último fluir, horas y horas.

III
¿Dónde están las canciones de primavera? ¡Ah! ¿Dónde?
Ni pienses más en ellas, pues ya tienes tu música,
cuando estriadas nubes florecen el suave
morir del día y tiñen de rosa los rastrojos;
entonces el doliente coro de los mosquitos
entre sauces del río se lamenta, elevándose
o bajando, según el soplar de la brisa;
y balan los crecidos corderos en los montes;
canta el grillo en el seto; y ya, con trino blando,
en el jardín cercado, el petirrojo silba
y únense golondrinas, gorjeando, en el cielo.

John Keats

viernes, 17 de agosto de 2012

CARTA A TOMÁS SEGOVIA

Ramón Gaya con Concha Albornoz en Florencia. Verano del 52. 



Florencia,   29  julio  1952


Querido Tomás: Ayer tarde recibí aquí, en Florencia, tu carta fechada el 15 y el 17 de julio, y dirigida todavía a Venecia; dices en ella que acabas de recibir una carta y una tarjeta mías, pero no dices cuales son, ni puedo sospecharlo, ya que te refieres a un cuadro de Zurbarán que te mandé hace mucho tiempo. Bueno, es lo mismo.
Lo que sí es importante es tu estado -no del todo admisible- de casi desesperación; me desilusiona un poco ver que, a pesar de tus sabidurías, no adelantas nada -o por lo menos, muy poco- en el conllevar y dar buen cauce a tus tribulaciones. La página que copias, en la carta, de tu diario, me gustó mucho, y me hace creer que sí puedes convertir un material negativo en un fruto positivo; ése es el camino bueno: Trabajar, trabajar y trabajar. No esperes la llegada de la inspiración, porque la inspiración no llega así, de pronto y sin sentido, sino como un premio; la inspiración existe, pero debemos actuar -trabajar, esforzarnos, forzarnos- como si no existiera. En fin, basta de predicar; tú mismo encontrarás la salida.
En cuanto a escribirte, como me pides, sobre mí y sobre todo esto, es casi imposible. No puede entenderse nada de esto desde ahí. Y lo que me dices del Zurbarán, me lo confirma, porque sí es verdad que la reproducción lo equivoca todo, pero no podía sospechar que te diese una impresión tan falsa; no, nada de bodegones del XIX mexicano, sino un cuadro de primer orden, arrollador, fresco y pleno como pocas cosas. Esa mala interpretación hace que no me atreva a mandarte más cosas. También es verdad que te llegó el mosaico, pero siempre creeré que puede sucederte como con el Zurbarán, y me parecería una injusticia -y casi una irreverencia- con la cosa escogida; la verdad es que las reproducciones sólo sirven para recordar después de haber visto. Muchas de mis ideas sobre algunas gentes -Miguel Angel, por ejemplo- han tenido que modificarse un poco; lo que yo pensaba y sentía estaba bien, pero necesitaba reajustarse.

Postal de Ramón Gaya. Florencia.


En estos últimos días he visto cosas imponentes. Estuvimos en Padua (donde están los Giottos más hermosos) y en Vicenza (una ciudad maravillosa y donde visitamos una Villa -Villa Valmarana- que está decorada por Tiépolo -todas las habitaciones, en donde viven sus dueños- y que es una preciosidad. Después Verona (la repanocha, como dice [Santos] Ruiz), una ciudad muy completa, medieval, ALEGRE, viva, sin retoques, sin nada moderno y muy actual, en lo actual. Después Bolonia, preciosa también, majestuosa, un poco basta, grande, medieval y renacentista. Y el trueno gordo: Florencia. Florencia es, quizá, lo que prefiero. (Y no creas que me resulta fácil decir o escribir esto). Está muy estropeada por los bombardeos -toda una calle con casas modernas, vueltas a edificar- y no se consuela uno; todo los días (al ver esa calle y algún otro desperfecto en el mero centro antiguo) me pongo nuevamente de mal humor. (¡Qué estúpido es que pueda producirse una cosa así, tan inútil, tan estéril!) No puedo describírtela -las obras de arte son casi lo de menos-, su color, su polvo, su lluvia, su descolorido, su ocre, su fortaleza, su gracia  -la delgadez que consiguieron darle a esa fortaleza-, su río terroso, gredoso, ocre, sus cipreses, sus olivos casi dentro de la ciudad (pues bajan por los cerros -suavísimos, tiernos, amigos- hasta tocar las primeras casas y los palacios), su cielo, sus plazas, sus calles, sus tabernas, sus atardeceres, sus gentes -menos guapas que en Venecia, pero más... puras-, sus ¡MUSEOS!  Pasamos de largo por los pasillos regados de bustos romanos,  de estatuas... No se puede más. Todos dicen que tengo una resistencia única, pero cuando llego al hotel por la noche -a las 10 de la noche- caigo en la cama como en un sarcófago, es decir, como en un lugar del que parece que no se levanta uno. (Ayer inventé que tomáramos todos Fitina para poder resistir). Hoy parece, en efecto, que no estamos tan cansados. Estoy casi triste de ver todo esto; siento ganas de vivir un año o dos en cada una de estas ciudades, y sé muy bien que eso no puede ser. Empiezo a pensar que vives en un estado privilegiado de ignorancia. ¡Y todavía me queda Roma! No sé, no sé qué podré hacer.
No sigo. Me llaman para ir al Palazzo Pitti.
No dejes de ir a casa de los Orfila y llevar mis cartas y mis tarjetas pues no puedo escribir apenas, y menos a varias personas. Si te digo que casi no tenemos tiempo de desayunar, no te miento nada. ¡Qué paisaje el de Verona-Florencia! El coche es comodísimo, pues podemos detenernos en cualquier parte. Saludos a Manolo [Durán] 
Ramón



Carta de Ramón Gaya a Tomás Segovia.


Postal de Ramón Gaya. Vicenza.

viernes, 23 de marzo de 2012

ALGO "CENTRO"

Postal de Ramón Gaya


FIRENZE, 11 de agosto.

Todo gran creador ve algo en la realidad, tan universal que, después de ver una obra de Miguel Ángel, se diría que la realidad presente la vemos a la manera  de Miguel Ángel. (Entonces, los estetas, si tropiezan con este hecho, suponen que Miguel Ángel nos impone un estilo.) No. Lo que hace M.A. es denunciar algo centro.

Ramón Gaya. Anotaciones inéditas. 1958. (Obra Completa Edt. Pre-textos).

viernes, 17 de febrero de 2012

ENTRE BRUJA Y SANTA


Anverso y reverso de la tarjeta postal escrita por Ramón Gaya a Salvador Moreno y enviada desde Roma, el día 23 de julio de 1956.


 Roma  23  julio  1956
No sé si te mandé ya esta foto desde París -está el cuadro, ahora, en el Louvre- pero nunca es tarde si la Marquesa es buena como esta. La foto, claro, no es ni sombra, pero con la técnica que adquiere uno viendo realidades y reproducciones, puedes hacer tus descuentos y, sobre todo, tus aumentos. Además, yo, el abajo firmante, certifica que se trata de un retrato excepcional. Tienes que eliminar toda la dureza pictórica, un tanto primitivesca, con que aparece en la foto, pues eso es culpa de los magníficos “Zeiss”, que, claro, para que puedan ser buenos, para demostrarlo, están siempre dispuestos a sacrificarlo todo, hasta lo que retratan. El cuadro es de una sencillez milagrosa. Imagina un fondo gris, un gris Goya, es decir, frío, perla; una falda negra absolutamente; un pelo negro; una mantilla (sin dibujos) blanca; unos guantes blancos, y un lazo en la cabeza rosa frío también; una cara implacable, españolísima, entre bruja y santa, y tendrás una aproximación. Como pintura es magistral, pero claro, sobrepasa lo pictórico. Es, como puedes ver, donación del Beistegui .
       La Peque y Gloria se van mañana; estuvieron, dentro de lo posible, discretas y cariñosas.
                Ramón

martes, 10 de enero de 2012

PLANO GAYESCO



Postal enviada desde Venecia por Ramón Gaya a su amiga Teresa de La Serna, el día 21 de enero de 1953. En ella le señala los lugares y las iglesias de Venecia donde están sus cuadros predilectos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

DESDE VERONA

Postal de Ramón Gaya. Verona. Piazza Erbe.


Verona  26  julio  1952


Dos letras para mandarte esta plaza del Dante, en la que se ve, al fondo, la casa almenada donde estuvo escondido el Dante. No encontré una buena foto de esta plaza, que es, desde luego, una maravilla por los cuatro costados, y por las calles de alrededor. Verona es algo indescriptible; Edad Media y Renacimiento entrelazado fundidos. Podría vivir aquí -como en Vicenza- seis o siete meses.  Ramón

No puedo escribir ahora. No tenemos tiempo de nada. Te dará una idea de todo cuanto hay que ver, cuando te diga que yo -yo mismo- renuncio diariamente a ver Tizianos (si están en iglesias muy apartadas), o Mantegnas, o Donatellos. Vicenza te gustaría mucho también, pero Verona es de no creerse. Juan dice eso: que se pasa todo el día entre el entusiasmo y la incredulidad. Hoy hemos visto las ruinas de una iglesia cristiana del siglo V debajo de otra del siglo XII.
                                                                                                                      Abrazos Ramón



Notas escritas por Ramón Gaya y dirigidas a Tomás Segovia. Verona, julio de 1952.

domingo, 1 de mayo de 2011

LA CIUDAD VERDADERA

Postal de Ramón Gaya. París.


París no es hoy, desde luego, capital del mundo, pero no por fracaso suyo propiamente -como a tantos les gusta suponer-, sino porque el mundo de hoy no tiene, no puede tener ciudad capital; y no puede tenerla -un lujo que no había faltado-, porque el mundo de hoy no parece querer moverse dentro de una cultura, del cerco libre de una cultura, sino del cerco triste de un sistema, y así, claro, no hay ciudad capital posible, pues todas las ciudades que lograron ser, en el movido perfil de la Historia, capitales del mundo, lo fueron por eso: por emanar de ellas, por desprender se de ellas una cultura y no por reunirla.

Ramón Gaya. Obra Completa. 2010. Edt. Pretextos.

Texto completo.

miércoles, 23 de febrero de 2011

UNA POSTAL

"El filósofo Zhuangzi". Dibujo de Pan Tianshou 1897-1971.


Postal enviada por Nigel Dennis a Ramón Gaya: Desde Londres, donde hoy, viendo este dibujo, hemos recordado al "professore". Nigel y Gitta. 24 de febrero de 1983.


Nigel Dennis en la Facultad de Filosofía de la UCM. 24 de nov. de 2010. Foto: JB

jueves, 17 de junio de 2010

UNA PIEDRA QUE CEDE

Postal de Ramón Gaya. El Crepúsculo de Miguel Ángel.


Las supuestas Parcas, de Fidias, o El Crepúsculo, de Miguel Ángel -esculturas absolutas-, no podrían jamás decirnos: “Aquí estamos”, como no quieren dejarlo de decir las estatuas mientras se aposentan en un lugar y se comen el aire. Porque una verdadera escultura será una piedra que cede, que se va, que abdica: una piedra que tiende a quitarse, a eliminarse en nombre de un respiro, de una como planta que respira e intenta abrirse paso. Las estatuas quieren, sobre todo, “estar”, estar muy a la vista de todos, dejarse ver, presumir, lucir, pues son “públicas” y es fatal en ellas mucha insolencia y una especie de petulancia marmórea. El mármol, el barro, la piedra, la cera, el bronce de la escultura, en cambio, quisieran “permanecer” lo indispensable, lo irremediable, lo preciso, y luego irse hacia adentro, hacia el centro de sí mismos, y allí, con la ayuda del alma, poderse transfigurar, es decir, “resucitar”.

Ramón Gaya. De "Estatuas y esculturas". OC. Edt. Pre-Textos.

Texto completo.-

jueves, 6 de mayo de 2010

NO ES TOLSTOI QUIEN NOS MIRA

Postal de Tolstoi enviada a Andrés por Ramón Gaya en 1989


Miro una y otra vez esa postal en la que aparece Tolstoi. No es Tolstoi quien nos mira, es Ramón Gaya, como es Gaya quien está ya para siempre en una copa de agua, tal y como encontramos a Van Gogh en unos girasoles o a Juan Ramón en una rosa, tal y como reconocemos a Tolstoi en todos los vagabundos. Donde esté, y está, de eso estoy seguro, en sus pinturas, en sus escritos, en nuestra memoria, Gaya camina libremente, como lo hizo siempre. Encuentro esa mirada suya hospitalaria y cordial, como la del vagabundo dispuesto a partir su abrigo y su pan con el primer desconocido que se encuentra en el camino. Por esa razón tengo en tanto aprecio esa postal que un día me regaló y que en su liviandad representa tantas cosas sustanciales, la vida libre y el arte, que no son sino ese recinto íntimo, secreto, hermético que viene con nosotros allá donde vayamos, sin que necesitemos más.

Andrés Trapiello. Fragmento de "Con el permiso de Gaya; la casa de la pintura", texto leído el día 21 de abril de 2010 por Andrés Trapiello durante las jornadas sobre Ramón Gaya realizadas en Cajamurcia en con motivo del centenario del nacimiento del pintor.

Texto completo.

sábado, 6 de febrero de 2010

DESDE GRECIA


Postal de Nigel Dennis a Ramón Gaya. 8 de agosto de 1979


Queridos: Aquí estamos. La isla es una preciosidad. Todo funciona misteriosamente, pero bien. Yo no entiendo a nadie, pero todos me entienden a mí. Hacemos una vida bastante perezosa -pero con un poco de tusrismo.... La cocina -que es turca, efectivamente- no está nada mal. Espero vuestra postal. Os recordamos, siempre con cariño, y os abrazamos. Nigel y Gitta.

Postal de Nigel Dennis y Gitta dirigida a Ramón Gaya y Cuca.