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viernes, 13 de junio de 2014

PUENTE DE LA ACADEMIA CON LLUVIA




Puente de la Academia con lluvia, 1953.     
                     


La Naturaleza se había retirado poco a poco; primero el sol, después la luz, más tarde el color y su sustancia; todo se lo engullían aquellos pilares últimos de la realidad, y así enriquecidos por dentro, me parecieron, de pronto, una... frente, la concentración, el espesor de una frente, el nublado de un entrecejo pensativo.

R.G., La frente del atardecer. Roma, 1962.




         
                            

viernes, 2 de mayo de 2014

VENECIA

R.G. Las góndolas, 1964.

Había que encararse con aquel exceso que me escandalizaba y embelesaba a la vez, o mejor, tenía que incorporarme a su ritmo extraño, único. Porque en aquellas horas que llevaba de estar en Venecia había percibido eso: un ritmo, un ritmo de carácter, sin duda, muy difícil, una rara combinación de contrarios, una fusión de ligereza y lentitud, una especie de facilidad contenida que, más tarde, me pareció reconocer, ver corroborada en el especialísimo fluir de las góndolas.

  R.G. El sentimiento de la pintura. Italia, 1959.


                                                                                               


viernes, 10 de enero de 2014

UN DÍA CUALQUIERA


En la imagen de arriba Ramón Gaya iniciando el cuadro "Pequeño homenaje a Picasso" en su casa de Madrid. En la de abajo terminándolo. Fotos de Isabel Verdejo. 2001.

viernes, 13 de diciembre de 2013

LA CASA DE DIOS

Ramón Gaya. 30 de marzo de 1979. Foto: JB


LA CASA DE DIOS

Es su casa, decimos,
y buscamos adentro;
hoy los ojos tropiezan
con relieves y huecos.

Un azul se adelanta
se dispone a ser cielo,
pero sólo es un pliegue
de tal manto, tal gesto.

Y se escucha una escoba
que nos hace más ciertos,
su trajín es la calma,
su basura es silencio.

Al entrar nos parece
un harén, un encierro,
pero acaso lo libre
es aún más estrecho.
Una larga pereza,
casi limpia de cuerpo,
nos convence, nos dice:
eres más al ser menos, 

Es su casa sin nadie,
y pisamos el suelo,
las rodillas lo buscan,
pero el amo está lejos.

Es su casa, decimos,
sus columnas, su techo,
sus paredes, su ausencia;
y nos pide que estemos.

Él se esconde, nos huye
porque teme creernos
vanamente, deprisa;
y nos quiere más tercos.

Ramón Gaya

viernes, 8 de noviembre de 2013

EN LOS ESPEJOS DEL GATO

Los gaya en casa de Pedro Cobos. Abril de 1989. Foto: JB


EN LOS ESPEJOS DEL GATO

¿Qué somos tú y yo? ¿Qué somos?
Dos soberbias, dos fracasos,
dos esperpentos de amor
boquiabiertos de estupor
en el callejón del Gato.

Comparsas tirititeros
con el corazón ya viejo,
fingimos el episodio
del salto mortal del odio
en la luna del espejo.

¿Qué somos tú y yo? ¿Qué somos?
Dos estafas a olvidar,
dos bostezos, dos tristezas,
algo que acaba y que empieza
por la costumbre de amar.

¡Jugarretas de la edad
navegando a sueño abierto!
Tanta inexperiencia había
que en vez de juntar las vidas
juntamos solo los cuerpos.

Pero pidiéndonos más
sólo pudimos dar eso:
cama, mordisco y sudor
sin dos palabras de amor
ni la ternura de un beso.

¿Qué somos tú y yo? ¿Qué somos?
Dos soberbias, dos fracasos,
dos fantoches de dolor
reflejados sin amor
en los espejos del Gato.

Pedro Cobos
De "Versos y Canciones"



jueves, 10 de octubre de 2013

FELICIDADES RAMÓN

Ramón Gaya en El Prado. Nov. de 1997. Foto: JB

viernes, 13 de septiembre de 2013

ESPEJO SOBRE EL PIANO


Ramón Gaya pintando "Espejo sobre el piano", óleo/lienzo perteneciente a la colección del Instituto valenciano de Arte Moderno (IVAM). Foto de Ramón Gaya: Isabel Verdejo. 1995.

viernes, 28 de junio de 2013

SER BUENO

Ramón Gaya. Murcia, 30 de marzo de 1979. Foto JB *


Es más fácil hacer el bien que ser bueno. Los que no son verdaderamente buenos se apresuran a hacer el bien, tienen necesidad y más prisa de hacer el bien que el bueno legítimo. El bueno legítimo no tiene interés, intereses en la bondad. Me repugna el bien interesado más que el mal mismo..., porque el bien interesado es un mal al que se añadió la mentira.

Ramón Gaya. De "insistencias" OC Edt. Pre-Textos.

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*.- Era la primera vez que le hacía retratos, no sabía nada de él, de su personalidad e incomprensiblemente me lo llevé a una especie de nave industrial, destartalada y fría. Ahora que lo conozco, al mirar estas primeras imágenes lo percibo incómodo, un poco desesperado, pero en justicia debo decir que en ningún momento rechazó la sesión y ni siquiera hizo comentario alguno sobre lo inhóspito del lugar. Más tarde supe que Ramón "veía" un poco más. Quizá fuese eso.

Juan Ballester

viernes, 5 de abril de 2013

IR HASTA NUESTRO CENTRO


 Ramón Gaya con Salvador Moreno en el Tevere. Roma. 1 de marzo de 1958.


ANOTACIONES
(En programa de concierto)

     Resulta muy patético ver a un creador de naturaleza tan inactual. En un mundo como el de hoy, terriblemente periodístico, lo más cómodo para una sensibilidad es perecer. Salvador Moreno ha estado muchas veces invitado –incluso atraído- por esa facilidad; no ha muerto, y lo sentimos por su persona, ya que así le espera un sufrimiento absoluto, sin descanso. Pero no se puede sufrir con limpieza, es decir, con legitimidad, si no hemos liquidado todos nuestros afanes –esos afanes que en nuestra juventud confundimos con la esperanza misma-, porque sólo un sufrimiento puro, un sufrimiento sin disgusto, sin contrariedades pegadas a él, será un sufrimiento válido.
     Salvador Moreno, que no comprende a su instinto –ha pasado treinta años obstaculizándolo- va en busca, no de algo exterior a él, como todavía supone, sino de su propia naturaleza. Ir hasta nuestro centro es lo que nos ha sido encomendado, no como un vanidoso narcisismo -esa es la interpretación periodística y socialera de hoy-, sino precisamente como una humildad. A este joven músico yo le pediría que, cuando tropiece con su verdadera esencia -la suya podría llamarse desamparada sensibilidad- sepa mirarla con el respeto que se necesita para todo lo que, aún siendo nosotros mismos, no es nuestro. Ser un creador verdaderamente grande (Velázquez, San Juan de la Cruz, Mozart) no es más, posiblemente, que tener el valor de obedecer; lo que suponíamos que era una calidad suprema, quizá no es sino una conducta suprema, es decir, sumisa, amorosa.
     Para Salvador Moreno, obedecer a una sensibilidad tan desamparada como la suya es hoy, claro, muy difícil, casi una cruz, ya que se trata de algo sin éxito, sin cotización actual, pero es necesario.
 
Ramón Gaya
México, 15 de octubre de 1951
Edt. Pre-Textos O.C. 2010.

viernes, 8 de marzo de 2013

LO QUE QUIERE EL RENACIMIENTO

Ramón Gaya ante el Lavatorio, de Tintoretto. Museo del Prado. 1960.

El Renacimiento no quiere, en absoluto, resucitar el pasado, sino hacer duradera, completa, extensa la deslumbradora y totalitaria modernidad que acaba de concebir: no una diminuta modernidad fugitiva, sino una modernidad que fuera por fin como un todo, que abarcara lo antiguo, fuera el presente y alcanzara de antemano lo venidero; que lo abarcara en un mismo abrazo.

Ramón Gaya. De: Conjunto de anotaciones sin fecha. OC. Edt. Pre-Textos.

viernes, 1 de marzo de 2013

LO SAGRADO

Isabel Verdejo y Ramón Gaya en La Academia, Venecia. Oct. de 1988. Foto: JB


...En consonancia con otros pensadores amigos suyos con los que dialogó (María Zambrano en El hombre y lo divino, Octavio Paz en El arco y la lira), y a la zaga del estudio Lo santo de Rudolf Otto, muy leído en la traducción de la Revista de Occidente, Gaya denomina “lo sagrado” a ese carácter excesivo de lo real indeterminado que, con su superioridad abrumadora, resulta amenazante, y lo concibe como un foco activo, creador, que irradia inagotable desde un fondo abismal, insondable. Además, la emanación incesante de esta fuerza absoluta posee una belleza aterradora. El 10 de febrero de 1953 escribe: “En la belleza -absoluta, pura- hay algo de inhóspito y como vedado, que ha vuelto siempre loco -y a veces tonto- al hombre”.

Fragmento de la conferencia impartida por José Muñoz-Millanes en Venecia, el día 23 de noviembre de 2012, sobre la relación de Ramón Gaya con dicha ciudad.


Cartel de la conferencia

viernes, 25 de enero de 2013

RAMÓN GAYA Y EL ZEN

Ramón Gaya en su casa de Valencia. 13 de abril de 2004. Foto: JB



Para conseguir este abandono del yo, el artista debía ejercitarse en la práctica taoista del wu wei (no acción), es decir, pintar sin el esfuerzo de pintar, permitir que el cuadro aparezca ante mí “prestándole” mis pinceles, pero sin una intervención voluntariosa y trabajosa del ego. En palabras del pintor Zhang Yanyuan “Sólo es verdadera la pintura donde el pincel es guiado por el espíritu y se concentra en lo uno”  En los textos de Gaya se encuentra a veces una reflexión similar sobre la actitud pasiva del artista y, desde luego, con la limpieza de la poesía, aparece en el poema Mano vacante

                                La mano del pintor -su mano viva-
no puede ser ligera o minuciosa,
apresar, perseguir, ni puede ociosa,
dibujar sin razón, ni ser activa,

ni sabia, ni brutal, ni pensativa,
ni artesana, ni loca, ni ambiciosa,
ni puede ser sutil ni artificiosa;
la mano del pintor -la decisiva-

ha de ser una mano que se abstiene
-no muda, ni neutral, ni acobardada-,
una mano, vacante, de testigo,

intensa, temblorosa, que se aviene
a quedar extendida, entrecerrada:
una mano desnuda, de mendigo.


José Luis Escartín. Del texto: Ramón Gaya y el Zen.

viernes, 18 de enero de 2013

ME GUSTAN POCO LAS FIESTAS

Ramón Gaya por las calles de Madrid. 10 de enero de 1987. Foto: JB

¿Eres arrogante?


R.G. Bueno, es que a mí me gustan poco las fiestas. Hoy los pintores están unidos exclusivamente por lo comercial, incluso se tienen una especie de respeto entre ellos. En mi época de juventud, los pintores se peleaban, discutían porque hablaban de pintura. Hoy, como lo que hacen no es pintura, pues no hablan ni una sola palabra de pintura. Hoy hablan de lo que mandan a las exposiciones, de derechos, de cotizaciones; hablan de negocios y, como todos están en ello, pues se tienen mucho respeto.

De una entrevista concedida a María José Muñoz Peirats para "Las Provincias". 1984.

viernes, 11 de enero de 2013

SOBRE LAS RELACIONES EN LA PINTURA DE RAMÓN GAYA

 Ramón Gaya. De Rubens -fragmento- 2001.


Pero a propósito de los últimos cuadros de Ramón Gaya yo quisiera hablar de otra clase de pureza, una pureza diríamos “contaminada” por la realidad, y donde el contraste del blanco con el motivo, pese a ser éste bien consistente y de colores bien definidos, no es un contraste duro, sino que ambos parecen situarse en la misma clave, como ocurre con los ruidos que oímos en el silencio denso de la montaña (un pájaro, el viento en las ramas), que no lo perturban sino que nos ayudan a oírlo mejor en su verdadera dimensión, en su absoluto. Gaya nos da esas copas o esas frutas en una esquina del cuadro vacío que tal vez puedan recordarnos en su esquema básico a los cuadros de su homenajeado pintor chino Ma Yuan (1160-1225), también apodado “Ma, el de una esquina” porque en su composición colocaba las figuras en un cuadrante del cuadro, dejando el resto casi sin pintar. El concepto del “vacío” en la pintura china y japonesa, como se sabe, no se limita a la ausencia de materia sino que está cargado de significación.

José Luis Escartín. Fragmento de "Las relaciones en la pintura de Ramón Gaya (2012).




Ramón Gaya y José Luis Escartín. Madrid, 1998.

viernes, 5 de octubre de 2012

DEL OLVIDO


Ramón Gaya con su hija Alicia en El Prado. Foto: Isabel Verdejo.


Nana del olvido


Tu allá en lo lejos.

Yo, queriendo ser otro,
yo siendo el mismo;
tú, dormida o despierta,
siendo el olvido.

Tú sin mis besos.

               R.G.

México agosto 1939

viernes, 28 de septiembre de 2012

INSTANTES PROVISIONALES

Ramón Gaya visitando la casa donde posteriormente se ubicaría el Museo Ramón Gaya. Diciembre de 1985. Foto: JB


Sobre los instantes provisionales: Parecen, mientras los estamos viviendo, que son instantes puente, tránsito, pero luego descubrimos que eran -que son y siguen siendo- instantes centro, definitivos, terminantes.

Ramón Gaya: De "Insistencias" (ANOTACIONES NO UTILIZADAS). O.C. Edt. PreTextos.

viernes, 21 de septiembre de 2012

AL PIANO

Ramón Gaya sentado frente al piano. Estudio de Grabador Esteve. Valencia. 8 de sep. de 1980. Foto: JB



R.G. Yo no sé otros, pero yo para hacer algo tengo que concentrarme muchísimo, muchísimo, muchísimo, y eso es lo que me fatiga. A veces cuando termino de pintar tengo que tenderme y descansar porque estoy muerto, y otras veces me siento al piano.

Ramón Gaya. De una entrevista concedida a Elena Aub. Valencia, 1981

viernes, 20 de julio de 2012

COINCIDENCIAS DE ACTITUD

Ramón Gaya mirando una fotografía con un relieve de G. Manzú. Valencia, 7 de febrero de 2004. Foto: JB


En casa del Manzú vi una serie que está haciendo de relieves -nada de encargo, completamente libre- que me impresionaron muchísimo; quizá, sí, está mucho más maduro que yo, más realizado, porque nada les perturba ni les distrae a esos seres... limitados a su... cerrazón plástica. Me sirve, no para seguirle como comprenderás, sino como un ejemplo, como una equivalencia que me fortalece, que me ayuda a seguir con lo mío. De temperamento, de naturaleza somos muy distintos, aunque coincidimos en una especie de actitud (frente al arte moderno, y en pertenecer uno y otro, a esa línea que yo llamo del sentimiento, para diferenciarla de la otra, más llevada hoy, de la expresividad).

Parte del texto de una carta escrita por Ramón Gaya a Juan Gil Albert. Otoño de 1957. Roma.

viernes, 6 de julio de 2012

EN EL MNCARS

Ramón Gaya en un momento de la inauguración en el MNCARS. 29 de abril de 2003. Foto: JB


El día 29 de abril de 2003 se inauguraba en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía la exposición dedicada a Ramón Gaya, primer Premio Velázquez de pintura.


viernes, 29 de junio de 2012

JUSTIFICACIÓN Y COMPROMISO

Ramón Gaya en Cuenca. 1972. Foto: Julián Grau Santos.


"El artista pequeño encuentra en el arte su justificación, el artista grande su compromiso".

Ramón Gaya. De "Insistencias". 1974. OC Edt. PreTextos.